ZENG STUDIO

曾艺术室

Poetry

Tú, el Olimpo

Original, Spanish

Eres Poseidon en conquista de las aguas,
corrientes turquesas, carpas salmón;
cantos celestiales en tierra de sirenas,
no hay embarcadero sin ti en el timón.

Eres Apolo en conquista del crepúsculo;
la luna, sus estrellas tus discípulos.
Vida verde y mil colores, vida de las flores;
director de la sintonía de los amaneceres.

Y aun así te quejas,
siendo mar y luz en el Olimpo.

Te quejas del tiempo,
de la immortalidad,
de las danzas de ninfas,
de caricias de sensualidad.

Eres Zeus llorando a su imperio,
elfos consejeros, su tóxico criterio.
Suenan tormentas, fuertes barbullos,
son terremotos quebrando tus escollos.

Eres dios del Olimpo en conquista del ser,
el universo que habitas, cuando al resto no ves.

— Madrid, 2019

You, the Olympus

Translated, English

You are Poseidon in conquest of waters,
turquoise streams, salmon carps;
heavenly songs in the land of mermaids,
there is no pier without you at the helm.

You are Apollo in conquest of the twilight;
the moon, its stars your disciples.
Green life and a thousand colors, life of the flowers;
director of the harmony of the dawn.

And you still complain,
while being sea and light on the Olympus.

You complain about the time,
of immortality,
of the dances of nymphs,
of touches of sensuality.

You are Zeus crying to his empire,
elves counselors, their toxic criteria.
Storms sound, strong barbs,
They are earthquakes breaking your stumbling blocks.

You are the god of the Olympus in conquest of the being,
the universe that you inhabit when you close your eyes.

— Madrid, 2019

Poema de un cuadro

El destello que ciega el camino recorrido,
espejo de la mar que baña el corazón.
Dulce marco, cuadro de diamantes, su brillo,
y melodías que hacen perder la razón.

Delicado trazo ajena al tiempo,
de ensueño;
¿quien comprendería mi necesidad,
mi empeño?
Desafortunados e ignorantes los que no han visto disbujarse la felicidad.

— Barcelona, 2021

Poema dedicado a una sombra

Ante el altar de delicadas telas de seda,
reposan platos, bandejas, y botellas de alcohol;
el despertar de la vela abre una vereda,
luz que se apaga de un resoplon.

Alzas la copa gritando a Dioniso,
— ¡Sangre de rata me sentaría mejor!
De los regalos de Artemisa, caso omiso...
Arden los víveres a tu alrededor.

Inocente, sin pecado, lloras por esta maldición,
te quitaron el apetito, dejaron un fuerte ardor.

De las cenizas brotan verdes hojas, rojos frutales,
una armoniosa coreografía de aroma, textura y color.
Dulces carcajadas, sabrosas sonrisas,
al son de la orquestra alrededor del fogón.

La cocina se torna un perfecto engranaje,
la bella obra de un clásico escultor.
Sobre las telas de seda se posa el menaje,
se llena de vida el comedor.

Alzas la copa brindando por tu bendición,
abriendo camino hacia la luz.
Disfrutando de la ceremonia del comer y beber,
y de historias, personas, texturas, arte, y sabor.

— Madrid, 2021

Muros

Cuantos muros se habrán alzando sobre estas tierras,
y en ellos se habrán refugiado almas con las venas abiertas.

Cuantos muros se habrán alzado sobre estos cementos,
y en ellos se habrán resguardado el eco de sollozos y lamentos.

Cuántos serán los ladrillos
tintados en sangre y sellados en dolor.

Cuántos albañiles no habrán dormido
para sellar oscuros deseos llenos de pudor.

Cuántas personas han sido fusiladas ante ellos.
Cuántas son las que quedan atrapadas.
Cuántas son las que sintieron liberación.

— Amsterdam, 2022

Ambición y poder

Miras hacia la copa del más alto pino,
rascando las costras de su tronco camino.

El ecosistema que habita y es habitado,
sus cientos de anillas y por las raíces atado.

Miras hacia la cima del monte más elevado,
buscando senderos entre maleza y cañado.

El agua que viste y baña su ladera,
sus cuevas milenarias y aun así, arraigado queda.

Y de pronto te alzas,
te revuelves y avanzas.

Arrancando enredaderas,
quemando glaciares,
marcas la vereda,
alcanzas tus ideales.

Miras hacia el sol del más despejado cielo,
enfocando la estela quebrada de un vuelo.

La inmensidad del firmamento y sus colores,
su calor que ilumina y apaga los temores.

Ahora miras hacia lo más alto y ves
que deseos, sueños y anhelos están bajo tus pies.

— Madrid, 2022