Tú, el Olimpo
Eres Poseidon en conquista de las aguas,
corrientes turquesas, carpas salmón;
cantos celestiales en tierra de sirenas,
no hay embarcadero sin ti en el timón.
Eres Apolo en conquista del crepúsculo;
la luna, sus estrellas tus discípulos.
Vida verde y mil colores, vida de las flores;
director de la sintonía de los amaneceres.
Y aun así te quejas,
siendo mar y luz en el Olimpo.
Te quejas del tiempo,
de la immortalidad,
de las danzas de ninfas,
de caricias de sensualidad.
Eres Zeus llorando a su imperio,
elfos consejeros, su tóxico criterio.
Suenan tormentas, fuertes barbullos,
son terremotos quebrando tus escollos.
Eres dios del Olimpo en conquista del ser,
el universo que habitas, cuando al resto no ves.